24 de noviembre de 2020
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LANZHOU, 20 nov (Xinhua) -- Con una chaqueta negra y un par de botas para la lluvia, Wang Wei, de 48 años, mueve raciones de pasto a la zona de alimentación de un granero bien iluminado y, luego de ingresar al sitio, utiliza un cepillo para masajear a sus vacas lecheras.

 

Aunque no utiliza sombrero de vaquero ni enormes hebillas en el cinturón, Wang y sus compañeros llevan un estilo de vida de vaqueros modernos, centrado en la cría de ganado en la aldea de Yayao, en el distrito de Chongxin, en la provincia noroccidental china de Gansu.

La cría de ganado resulta una tradición de larga data en la aldea de Yayao. Wang comenzó a pastorear el ganado junto a los aldeanos cuando todavía era un adolescente.

"En aquella época la gente criaba el ganado para arar y los pastores estaban por todas partes", recuerda.

Antes de la expansión de la mecanización agrícola, el ganado que tiraba del arado constituía la principal ayuda para muchos agricultores chinos.

"Agitando látigos mientras cantaban canciones, los aldeanos llevaban el ganado a las montañas. Cuando los animales estaban ocupados alimentándose, los vaqueros se reunían para charlar o jugar a las cartas", refiere Wang.

China lanzó en 2003 un proyecto para frenar la degradación de los pastizales naturales y devolver la vitalidad a estos espacios. Entre las medidas aplicadas estuvo la prohibición de que el ganado deambulara libremente por las montañas y Wang se convirtió entonces en un comerciante que recolectaba y vendía ganado.

"Viajé mucho, pero todavía me preocupaba perder dinero debido a las fluctuaciones del mercado. La vida no era nada fácil", asegura.

Animado por el Gobierno local, que había estado promoviendo la cría de animales para aliviar la pobreza, Wang utilizó la oportunidad de un cambio en 2015 y recomenzó su vida como vaquero luego de comprar dos cabezas de ganado.

Un solo tipo de alimento, métodos atrasados de reproducción y una variedad en envejecimiento, entre otras formas inexpertas de crianza, causaron que Wang tuviera un comienzo desigual, con una fertilización lenta y ganado de mala calidad.

En 2018, cuando llegaron los fondos para el alivio de la pobreza, la aldea comenzó a otorgar subsidios a los agricultores para la cría de ganado y más vaqueros locales tuvieron acceso a aprender nuevas técnicas.

Mediante el aprendizaje y la práctica constantes, Wang ha "domesticado" más de 40 cabezas de ganado utilizando un "poder blando", en lugar de la dura forma tradicional del azote.

Como el respaldo de unos 30.000 yuanes (4.500 dólares) en subsidios del Gobierno, el vaquero chino construyó un establo y aumentó la cantidad de ganado para carne.

Ahora Wang corre al establo una docena de veces al día, alimentando, limpiando, cepillando y masajeando sus animales como si tratara de hijos.

El aldeano es considerado en la actualidad como un experto en ganadería. "Puedo saber de un vistazo si el animal está sano o no", asegura.

Wang ganó  el año pasado alrededor de 100.000 yuanes por la cría de ganado, convirtiéndose en el mayor productor de granja en la aldea. Este año ha solicitado préstamos por 300.000 yuanes, dado que que está listo para expandir su negocio.

"Desde la producción y las herramientas de vida hasta los productos básicos, el ganado se ha convertido en una fuente de ingresos en la campaña contra la pobreza de nuestra aldea, donde las políticas preferenciales han traído un desarrollo a gran escala y un volumen de ventas estable", detalla Wang Zhifeng, secretario del Partido de la aldea de Yayao.

A finales de octubre, el distrito de Chongxin había construido 41 comunidades agrícolas estandarizadas y 269 establos para ganado, posibilitando que 935 hogares empobrecidos en Chongxin criaran 3.945 cabezas de ganado, según la oficina de agricultura y asuntos rurales del distrito.

"Mi hijo mayor solía trabajar en otras ciudades, pero regresó a casa este año para convertirse en un vaquero moderno y llevar una vida feliz con diligencia y sabiduría", se enorgullece Wang Wei.

  
20 de noviembre de 2020
Especial
Image Imagen del 25 de julio de 2020 de pastores guiando de regreso a su ganado perdido y recuperado en la pastura de Qianyangya, en el poblado de Koce de la prefectura autónoma tibetana de Gannan, provincia de Gansu, en el noroeste de China. (Xinhua/Du Zheyu)