18 de junio de 2021
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RÍO DE JANEIRO, 26 may (Xinhua) -- "Hola a todos, bienvenidos a mi video", dice todos los martes Lucas Mesquita Teixeira, un brasileño de 21 años, cuando inicia la transmisión en vivo de las lecciones de chino que imparte a través de su canal en YouTube.
   Nativo del país sudamericano, Lucas comenzó a aprender chino a la edad de 15 años y, sin embargo, su habilidad para enseñar mandarín a brasileños adultos sin conocimientos de chino supera a la de otros presentadores, tanto chinos como brasileños que crecieron en el país oriental.
   Lucas estudia ahora en la Universidad del Estado de Río de Janeiro. Debido a la pandemia de COVID-19, las clases están suspendidas desde el año pasado y se imparten en línea, lo que le ahorra los desplazamientos diarios entre su casa y la facultad.
   Como siempre había soñado en convertirse en profesor de chino, Lucas pensó que podría aprovechar ese tiempo para dar clases de chino en línea. Dicho y hecho. En junio de 2020, creó en YouTube su canal "Lucas Mandarim", que sigue abierto a día de hoy.
   "El idioma chino y la cultura china cambiaron mi vida. Espero que otros niños brasileños que como yo han vivido en favelas desde muy pequeños puedan cambiar su destino mediante el aprendizaje del chino", subraya Lucas.
   CAMBIO DE DESTINO A TRAVÉS DEL CHINO
   "No todos los fluminenses viven en la zona costera y disfrutan del sol y la playa", afirma el joven instructor.
   Lucas nació en una familia radicada en São Gonçalo (San Gonzalo), la ciudad más pobre y menos segura del estado de Río de Janeiro. Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), el porcentaje de pobreza afecta a más del 40 por ciento de la población y casi un tercio de los jóvenes están desempleados.
   Los limitados recursos de su familia no le permitieron estudiar en las costosas escuelas privadas. Las oportunidades de ingresar a la educación superior eran mínimas y al terminar la secundaria creyó que su futuro sería muy similar al de sus padres y vecinos.
   "En San Gonzalo, donde vivo, mucha gente no tiene la oportunidad de ver el mundo exterior. Si no hubiera aprendido chino seguiría viviendo allí", indica.
   El año 2015 fue para él punto de inflexión. En Niterói, ciudad adyacente a San Gonzalo, la escuela secundaria estatal C.E. Matemático Joaquim Gomes de Sousa Intercultural Brasil-China, cerrada durante muchos años, reanudó las clases en febrero con la ayuda del Instituto Confucio de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, convirtiéndose en una escuela bilingüe con clases en portugués y chino.
   "Nunca había tocado el chino antes, así que me inscribí por casualidad", menciona. Después de ingresar en la escuela, descubrió que estaba llena de sorpresas. No solo los maestros chinos eran muy serios y dedicados, sino que también el plan de estudios era diferente al de otras escuelas, con una enseñanza a tiempo completo desde las siete de la mañana hasta las tres de la tarde.
   Esta inesperada experiencia en la escuela secundaria cambió la vida de Lucas. No solo logró ser admitido en su universidad favorita, sino que también sembró en su corazón el amor al chino y la cultura china.
   DOBLE AFINIDAD CON CHINA
   Lo que Lucas no esperaba era obtener una oportunidad de intercambio en China gracias al aprendizaje del mandarín. En 2016 el Instituto Confucio de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro organizó un campamento de verano de fútbol de 15 días y seleccionó representantes de los estudiantes para jugar partidos amistosos con los estudiantes chinos. Lucas fue uno de ellos.
   "Fuimos a Shijiazhuang, Baoding y otras ciudades cercanas, y también viajamos a Beijing para visitar la Ciudad Prohibida, la Villa Olímpica y la Gran Muralla. Esta experiencia me dejó un recuerdo inolvidable, ya que nunca había estado en otros estados brasileños antes", recuerda Lucas.
   Tras la participación en el campamento de verano, el joven carioca sintió el deseo de conocer más sobre la cultura china, por lo que estudió con más afán y consiguió entrar en el Departamento de Administración de la Universidad del Estado de Río de Janeiro.
   No obstante, no dejó de aprender chino después de iniciar sus estudios universitarios. Con sus excelentes resultados en el examen HSK (siglas en "pinyin" del chino "Hanyu Shuiping Kaoshi", que literalmente significa examen de nivel de chino), el joven ganó en 2018 una beca de intercambio para estudiar en la Universidad Normal de Hebei, provincia septentrional china.
   Entonces decidió suspender sus estudios en Río por un año y viajó a China por segunda vez. Durante ese año, logró un gran progreso en el mandarín, y su conocimiento y comprensión de China también se profundizaron.
   "En solamente los dos años posteriores a 2016, China había experimentado muchos avances nuevos, y el nivel de tecnología y modernización allí me sorprendió", resalta Lucas.
   "El entrelazamiento del sentido moderno de la ciudad con los templos antiguos me fascina. Creo que definitivamente soy el fan número uno de China", afirma.
   TRANSMITIR ESPERANZA A TRAVÉS DEL CHINO
   Después de regresar a la Universidad del Estado de Río de Janeiro, Lucas usó los libros que compró en China para continuar sus estudios, así como para enseñar chino a otros alumnos de la universidad.
   "Muchos amigos que provienen de zonas pobres como yo quieren tener una vida mejor y cambiar su propio destino. Cuando ven mis cambios, también quieren aprender chino", manifiesta.
   Lucas tuvo que dejar de dar clases presenciales debido a la pandemia de COVID-19. Por fortuna encontró esta nueva forma de enseñar en línea mediante la transmisión en vivo en YouTube. Además de los cursos semanales, también sube de vez en cuando videos cortos de contenido relacionado con China, como canciones, temas culturales o la vida de los jugadores de fútbol brasileños en China.
   Cuando vio en las redes sociales brasileñas información poco amigable con China debido a la pandemia, Lucas se sintió muy enojado y decidió hacer algunos videos en respuesta.
   "He vivido en China, así que comparto mi experiencia con los brasileños y les cuento sobre la verdadera China", dice Lucas, quien espera contarles a sus compatriotas sobre la energía positiva que le brinda el país asiático y mostrarles la verdadera cultura y la hospitalidad del pueblo chino.
   Según explica, está muy agradecido con Qiao Jianzhen, la maestra china a cargo del centro bilingüe pues es precisamente por ella y la escuela que ha vivido su vida como hasta hoy. "Amo a China, amo el chino y amo a la maestra Qiao", expresa.
   Lucas todavía cuenta en las clases en línea lo visto y oído en sus propias experiencias, con el fin de inspirar en sus seguidores el entusiasmo por aprender chino. "Tengo el sueño de ayudar a publicar un conjunto de libros apropiados para que los brasileños aprendan chino", indica el joven.
   "Trabajaré más duro en el futuro. Todo esto es solo el comienzo", añade. 
26 de mayo de 2021
Especial