22 de septiembre de 2021
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BEIJING, 17 jun (Xinhua) -- La nave espacial tripulada Shenzhou-12 de China con tres taikonautas a bordo despegó el jueves por la mañana desde el Centro de Lanzamiento de Satélites Jiuquan, en el noroeste de China, marcando otro hito importante en el esfuerzo de exploración espacial del país.

 

Han pasado casi cinco años desde que China envió sus taikonautas (término con que se designa a los astronautas chinos formado a partir de 'taikong', espacio en mandarín) al espacio exterior la última vez.

Durante la misión actual, los astronautas chinos, los primeros visitantes al módulo Tianhe de la estación espacial, pasarán tres meses realizando múltiples tareas dentro y fuera de la cabina.

El vasto espacio exterior es una riqueza común para la raza humana. El pueblo chino comparte con los demás el sueño y el derecho a explorar el misterioso universo.

El propósito de la exploración espacial china ha sido siempre el uso pacífico de lo que muchos llaman la frontera final de la humanidad. Beijing nunca ha tenido la intención de unirse a una carrera espacial de suma cero o competir por el liderazgo espacial global.

De la Luna a Marte, de los viajes no tripulados en planetas a las misiones espaciales tripuladas, China va al espacio profundo con una mente abierta, así como una firme disposición a cooperar con otros y compartir sus logros.

Una prueba tangible es que China y las Naciones Unidas lanzaron en 2019 los primeros nueve proyectos de cooperación internacional para la entonces planeada estación espacial de China.

Participan 23 entidades de 17 países en los campos de la medicina aeroespacial, las ciencias de la vida espacial y la biotecnología, la física de la microgravedad y la ciencia de la combustión, la astronomía y otras tecnologías emergentes.

En contraste, los legisladores estadounidenses han establecido una prohibición legal para que la Administración Nacional de Aeronáutica y Espacio (NASA) coopere con China. Su mente cerrada y egoísmo no han logrado socavar tanto la ambición como el progreso del programa espacial de China.

Shenzhou-12, la séptima misión espacial tripulada de China hasta el momento, es también una prueba integral de las tecnologías de vanguardia y las capacidades de innovación del país.

El exitoso lanzamiento del jueves viene justo semanas antes del centenario del Partido Comunista de China, una ocasión que recuerda el hecho de que mientras la cooperación internacional ha sido un impulso clave para la misión espacial de China, el espíritu de autosuficiencia y el creciente poderío nacional del país a lo largo de las décadas han sido fundamentales para el desarrollo de su empresa espacial.

Los hermosos nombres chinos de Shenzhou y Tianhe, que literalmente significan "el navío divino" y "la armonía celestial", cristalizan el infinito anhelo del pueblo chino por las estrellas distantes y el espacio desconocido.

Mientras China está construyendo la nueva estación espacial como un puesto de avanzada para la exploración futura de la humanidad del universo desconocido, tiene la intención de convertir el espacio exterior en un nuevo campo para la cooperación en lugar de otro campo de batalla para la competencia en que uno siempre gane y otro pierda.

  
17 de junio de 2021
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Image La nave espacial tripulada Shenzhou-12, sobre un cohete portador Gran Marcha-2F, es lanzada desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en el desierto de Gobi, en el noroeste de China, el 17 de junio de 2021. (Xinhua/Li Gang)