25 de July de 2021
ĂšLTIMAS NOTICIAS:
Comentario
BEIJING, 23 jul (Xinhua) -- En un momento en que la pandemia de COVID-19 se sigue cobrando un precio altísimo en todo el mundo, lo último que los países quieren hacer es politizar la búsqueda del origen del coronavirus.

 

Para investigar ese origen, se necesita demostrar apertura y dejarse guiar por la ciencia y los hechos. Estados Unidos está claramente fallando en ambos frentes.

China, el primer país del mundo en reportar casos confirmados del coronavirus SARS-CoV-2, causante de la COVID-19, invitó ya dos veces al país a los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para investigar el origen.

Esos expertos concluyeron en un informe en marzo que la teoría de la fuga de laboratorio era extremadamente improbable y recomendaron seguir investigando sobre los primeros casos a nivel global.

El trabajo de rastreo debería realizarse a continuación en Estados Unidos, el país con más contagios y muertes en la pandemia y cuya lucha contra el brote deja un cúmulo de preguntas sin responder.

La más misteriosa es si el cierre de la base de investigación bioquímica de Fort Detrick, donde se almacenan los virus más mortíferos y contagiosos del mundo, entre ellos el del ébola, la viruela y el SARS, tiene algún tipo de conexión con la pandemia y cuándo tuvo lugar la primera infección en EE. UU.

Estas dudas no salen de la nada. El laboratorio de Fort Detrick cerró de forma repentina en julio de 2019, coincidiendo con varios brotes sin explicar de una enfermedad respiratoria en algunas zonas del país norteamericano. La última evidencia muestra que las primeras infecciones en EE. UU. se pueden remontar a finales de diciembre de ese año.

Si Estados Unidos de verdad cree que puede ser tan abierto como China en este asunto, debería responder a esas preguntas ante la comunidad mundial con hechos basados en la ciencia y abrir sus puertas a la OMS.

Washington, sin embargo, está ignorando esa creciente preocupación global.

Lo más terrible es que, a finales de mayo, la Casa Blanca encomendó a los servicios de inteligencia del país la tarea de llegar, en 90 días, a una "conclusión definitiva" sobre el origen del coronavirus.

Es bastante extraño que el Gobierno estadounidense se dirija a sus servicios de inteligencia por una cuestión científica y que les dé tan poco tiempo para una investigación tan complicada. ¿Cuál es el motivo de esta decisión tan politizada? ¿Por qué tanta prisa?

En este momento en que los científicos deberían tener más voz en la búsqueda de la verdad sobre un tipo de pandemia que tiene lugar una vez cada siglo, es cada día más obvio que algunos científicos estadounidenses, entre ellos Anthony Fauci, se enfrentan a un aumento de la presión interna, incluso con amenazas de muerte, por decir la verdad.

En el último año y más, Estados Unidos ha defraudado al mundo por su enorme fracaso a la hora de liderar la lucha global contra la pandemia. En el camino para desvelar los secretos del virus, Washington debería detener de inmediato sus esfuerzos por politizar el rastreo del origen y comenzar a mostrar franqueza, objetividad y profesionalismo.

  
23 de julio de 2021
Comentario
Image Imagen de archivo del 13 de febrero de 2020 del Capitolio y una señal de "alto" en Washington D.C., Estados Unidos. (Xinhua/Liu Jie)
BEIJING, 14 jul (Xinhua) -- Procurando tener la sartén por el mango en Asia-Pacífico, Estados Unidos ha estado tratando de transformar el mar Meridional de China en un terreno de caza para sus propios intereses geopolíticos.
   Siendo una superpotencia tan temeraria, Estados Unidos ahora representa la amenaza más grave para la región. En los últimos días, la Administración estadounidense se ha vuelto a preparar para levantar nuevas olas en las aguas regionales.
   El domingo, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, aprovechó el llamado veredicto de un tribunal de arbitraje ilegal sobre el mar Meridional de China dictado hace cinco años y acusó a China de amenazar la libertad de navegación y violar el derecho internacional. Al día siguiente, un buque de guerra estadounidense entró ilegalmente en aguas chinas cerca de las islas Xisha, en dicha región.
   Washington, con el fin de exagerar la llamada "amenaza china" y perseguir la hegemonía en Asia-Pacífico, tiene toda una historia de hacer alarde de poderío en la región y señalar con el dedo acusador a Beijing con acusaciones infundadas.
   La amenaza a la libertad de navegación, para empezar, es pura ficción. Mientras que unos 100.000 barcos mercantes viajan en esta concurrida ruta de navegación al año, ni un solo barco ha informado de que su seguridad se haya visto amenazada en el mar Meridional de China.
   Bajo el pretexto de la libertad de navegación, Estados Unidos frecuentemente envía sus buques de guerra y portaaviones a las aguas regionales y ha realizado multitud de ejercicios militares. Una demostración de fuerza tan obvia está elevando las tensiones en Asia-Pacífico y socava la paz y la estabilidad en la zona.
   La decisión de Washington de remover viejas cenizas es aún más absurda esta vez.
   Tanto el fallo ilegal e inválido como el propio tribunal de arbitraje son una farsa política. El fallo viola la Carta de las Naciones Unidas y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS, siglas en inglés). De ninguna manera Beijing aceptará ni este fallo ni cualquier reclamo y acción basados en el mismo.
   El hecho de que Estados Unidos esté llamando a otros a seguir el derecho internacional mientras se niega a unirse a la UNCLOS es una ironía y un vivo reflejo de la hipocresía de Washington.
   Lo que China ha hecho en el mar Meridional de China se basa en fundamentos históricos y jurídicos convincentes.
   Mientras tanto, Beijing cree que las diferencias sobre los derechos territoriales marítimos deberían ser superadas por los países relacionados en la región a través de consultas.
   En los últimos meses, los países de la región, incluida China, han conseguido progresos positivos en las consultas sobre el Código de Conducta en el Mar Meridional de China, demostrando su compromiso compartido con el mantenimiento de la paz en su hogar común.
   Una vez establecido, el Código de Conducta puede proteger eficazmente los derechos legales de las partes relacionadas en la región de conformidad con el derecho internacional.
   El mar Meridional de China es una de las aguas más transitadas del mundo. Un flujo fluido del comercio mundial y cadenas de suministro globales resilientes dependen en gran medida de la paz y la estabilidad allí. Estados Unidos debe desempeñar un papel constructivo en la región y unirse a otros para convertir el mar Meridional de China en un mar de paz, cooperación y amistad. 
14 de julio de 2021
Comentario
BEIJING, 9 jul (Xinhua) -- El 9 de julio de 1971, el entonces asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos Henry Kissinger llegó a Beijing con una misión secreta, que ayudó a sentar las bases para la visita a China del entonces presidente estadounidense Richard Nixon y la eventual normalización de relaciones entre los dos países, distanciados desde hacía mucho tiempo.

 

Cuando los líderes chinos y estadounidenses optaron por romper las barreras y reabrir la puerta a los intercambios en el apogeo de la Guerra Fría, miraron más allá de su inmediatez y pensaron con una visión global.

En su libro "China", Kissinger, quien luego se desempeñó como secretario de Estado del país norteamericano, dijo que cuando China y Estados Unidos comenzaron a restablecer las relaciones, la contribución más significativa de los líderes de esa época fue su voluntad de ver más allá de los problemas inmediatos del día a día.

En la era de la Guerra Fría hubo consideraciones geopolíticas y estratégicas en el acercamiento de los lazos entre China y EE. UU., pero el desarrollo de las relaciones entre las dos partes también mostró que los dos países, con ideologías, culturas y sistemas políticos bastante diferentes, son capaces de convivir en paz y participar en una cooperación de beneficio mutuo, siempre que tengan la voluntad de actuar sobre los intereses compartidos de ambos países y sus pueblos.

Sin embargo, es preocupante ver que en los últimos años el pensamiento de Guerra Fría de suma cero ha comenzado a prevalecer en Washington y un grupo de políticos estadounidenses está envenenando las relaciones China-EE. UU.

La paranoia de Washington de pintar a China como una grave amenaza ya ha obstruido seriamente la cooperación de beneficio mutuo entre los dos países y ha dañado lo que muchos consideran la relación bilateral más importante del mundo.

Mientras tanto, las tensiones crecientes entre China y EE. UU. también son perjudiciales para la cooperación mundial tan necesaria para enfrentar una serie de desafíos mundiales.

A finales de abril, Kissinger advirtió en un foro que las tensiones con China son "el mayor problema para Estados Unidos, el mayor problema para el mundo", ya que existe la posibilidad de que se desarrolle "una especie de Guerra Fría" entre los dos pesos pesados.

Los líderes políticos en Washington deberían reconocer la tendencia de los tiempos, reunir el extraordinario coraje de sus predecesores y llevar adelante su sabiduría política y su previsión para trabajar con sus homólogos chinos y navegar las relaciones de los dos países a través de las actuales aguas turbulentas.

  
09 de julio de 2021
Comentario
Image Imagen de archivo del 15 de noviembre de 2018 del ex secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, pronunciando un discurso durante la Cena de Gala de 2018 del Comité Nacional de Relaciones entre Estados Unidos-China (NCUSCR, por sus siglas en inglés), en Nueva York, Estados Unidos. (Xinhua/Han Fang)
BEIJING, 24 jun (Xinhua) -- Bajo la dirección del centenario Partido Comunista de China (PCCh), la segunda economía más grande del mundo ha estado contribuyendo a la cooperación global y beneficiándose de ella.
   A pesar de un proteccionismo y de un sentimiento antiglobalización crecientes en todo el mundo, China ha prometido en repetidas ocasiones que nunca cerrará su puerta al mundo exterior. Y ha permanecido comprometida con la apertura y la cooperación internacional, a las cuales considera esenciales para el avance continuo tanto del propio país como de la humanidad en general. 
   Xi Jinping, secretario general del Comité Central del PCCh, enfatizó el compromiso del Partido de dirigir al pueblo chino para seguir inquebrantablemente el camino de la reforma y la apertura durante su recorrido de inspección por la provincia sureña china de Guangdong en octubre del año pasado.
   El partido político más grande del mundo con más de 91 millones de miembros está plenamente consciente de que la globalización y el multilateralismo son las tendencias irreversibles de la historia, y de que el aislamiento sólo conduce al retraso.
   La historia sirve de espejo. La reforma y apertura de China, la política estatal fundamental del país desde 1978, transformó un país golpeado por la pobreza en una economía vibrante, lo cual ha demostrado ser una de las historias de éxito más impresionantes del mundo en décadas.
   A través de su cooperación con el resto del mundo, China también se ha convertido en el motor principal del desarrollo global y en un ancla de estabilidad para la paz mundial. 
   En un mundo cada vez mejor conectado, los seres humanos se han visto afectados por amenazas comunes. De entre los problemas a los que el mundo se enfrenta, que van desde la recuperación económica posterior a la pandemia hasta el apremiante reto del cambio climático, ninguno puede ser resuelto por un solo país.
   Y esta es la razón por la cual el PCCh, un firme partidario del multilateralismo, ha estado abogando por la cooperación global. 
   El PCCh ha dado un paso más al proponer la construcción de una comunidad de destino de la humanidad, un concepto consagrado en la Constitución del Partido.
   El concepto, propuesto por Xi hace ocho años,  incorpora la idea de construir un mundo abierto, inclusivo, limpio y hermoso que goce de paz duradera, seguridad universal y prosperidad común.
   Bajo la dirección del PCCh, China está lista para unirse a otros países para abordar los problemas que la humanidad enfrenta.
   La evidencia más reciente del activo papel de China en la cooperación global se encuentra en la esfera de la salud pública. Hasta el 16 de junio, China había donado y exportado más de 350 millones de dosis de vacunas contra la COVID-19 a todo el planeta.
   El PCCh también está activamente involucrado en intercambios con partidos de todo el mundo para aprovechar su sabiduría. Los datos muestran que el PCCh tiene diversas formas de relación con más de 600 organizaciones y partidos políticos de más de 160 países y regiones.
   La aspiración y la misión originales del PCCh son buscar la felicidad del pueblo chino y la revitalización de la nación china. El Partido está muy consciente de que esta aspiración y misión sólo se pueden lograr en un ambiente de desarrollo pacífico y cooperación global. 
   Para el PCCh, los últimos 100 años constituyen el prólogo que dará paso a un nuevo capítulo de sus esfuerzos por encabezar la cooperación de ganar-ganar de China con el mundo.
24 de junio de 2021
Comentario
BEIJING, 17 jun (Xinhua) -- La nave espacial tripulada Shenzhou-12 de China con tres taikonautas a bordo despegó el jueves por la mañana desde el Centro de Lanzamiento de Satélites Jiuquan, en el noroeste de China, marcando otro hito importante en el esfuerzo de exploración espacial del país.

 

Han pasado casi cinco años desde que China envió sus taikonautas (término con que se designa a los astronautas chinos formado a partir de 'taikong', espacio en mandarín) al espacio exterior la última vez.

Durante la misión actual, los astronautas chinos, los primeros visitantes al módulo Tianhe de la estación espacial, pasarán tres meses realizando múltiples tareas dentro y fuera de la cabina.

El vasto espacio exterior es una riqueza común para la raza humana. El pueblo chino comparte con los demás el sueño y el derecho a explorar el misterioso universo.

El propósito de la exploración espacial china ha sido siempre el uso pacífico de lo que muchos llaman la frontera final de la humanidad. Beijing nunca ha tenido la intención de unirse a una carrera espacial de suma cero o competir por el liderazgo espacial global.

De la Luna a Marte, de los viajes no tripulados en planetas a las misiones espaciales tripuladas, China va al espacio profundo con una mente abierta, así como una firme disposición a cooperar con otros y compartir sus logros.

Una prueba tangible es que China y las Naciones Unidas lanzaron en 2019 los primeros nueve proyectos de cooperación internacional para la entonces planeada estación espacial de China.

Participan 23 entidades de 17 países en los campos de la medicina aeroespacial, las ciencias de la vida espacial y la biotecnología, la física de la microgravedad y la ciencia de la combustión, la astronomía y otras tecnologías emergentes.

En contraste, los legisladores estadounidenses han establecido una prohibición legal para que la Administración Nacional de Aeronáutica y Espacio (NASA) coopere con China. Su mente cerrada y egoísmo no han logrado socavar tanto la ambición como el progreso del programa espacial de China.

Shenzhou-12, la séptima misión espacial tripulada de China hasta el momento, es también una prueba integral de las tecnologías de vanguardia y las capacidades de innovación del país.

El exitoso lanzamiento del jueves viene justo semanas antes del centenario del Partido Comunista de China, una ocasión que recuerda el hecho de que mientras la cooperación internacional ha sido un impulso clave para la misión espacial de China, el espíritu de autosuficiencia y el creciente poderío nacional del país a lo largo de las décadas han sido fundamentales para el desarrollo de su empresa espacial.

Los hermosos nombres chinos de Shenzhou y Tianhe, que literalmente significan "el navío divino" y "la armonía celestial", cristalizan el infinito anhelo del pueblo chino por las estrellas distantes y el espacio desconocido.

Mientras China está construyendo la nueva estación espacial como un puesto de avanzada para la exploración futura de la humanidad del universo desconocido, tiene la intención de convertir el espacio exterior en un nuevo campo para la cooperación en lugar de otro campo de batalla para la competencia en que uno siempre gane y otro pierda.

  
17 de junio de 2021
Comentario
Image La nave espacial tripulada Shenzhou-12, sobre un cohete portador Gran Marcha-2F, es lanzada desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en el desierto de Gobi, en el noroeste de China, el 17 de junio de 2021. (Xinhua/Li Gang)
BEIJING, 15 jun (Xinhua) -- El martes se cumple el vigésimo aniversario de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), que se estableció para garantizar la seguridad y promover la prosperidad en la vasta masa continental euroasiática.
   En el transcurso de sus dos décadas de desarrollo, el Espíritu de Shanghai ha ido tomando forma gradualmente como el principio fundamental de la organización que se caracteriza por la confianza mutua, el beneficio mutuo, la igualdad, las consultas, el respeto por la diversidad cultural y la búsqueda del desarrollo común.
   Dado que el mundo de hoy ha sufrido cambios permanentes por una pandemia sin precedentes, la OCS, impulsada por el Espíritu de Shanghai, es un buen ejemplo de cómo los países pueden trabajar mejor entre sí en tiempos de peligros y desafíos globales.
   En primer lugar, los miembros de la OCS han demostrado su solidaridad al abordar cuestiones espinosas como las "tres fuerzas del mal" del terrorismo, el separatismo y el extremismo, y el control y la prevención de la COVID-19. Frente a cualquier desafío, pueden responder con acciones unificadas.
   Esa unidad ha sido reforzada y sostenida por el Espíritu de Shanghai, que ha sido fundamental para el crecimiento de la OCS hasta convertirse en un bloque influyente en la región y más allá.
   En los últimos años, los logros son notables. La seguridad y la estabilidad generales de la región se han mantenido a pesar de la compleja situación regional. Se ha promovido el desarrollo social y económico de varios países. Más importante aún, la confianza política entre los miembros de la OCS ha mejorado en gran medida y se han fortalecido los lazos de amistad entre los Estados miembros.
   La OCS no se ha comprometido a formar una pequeña camarilla a puertas cerradas. Bajo la guía del Espíritu de Shanghai, ha cumplido su palabra y se ha mantenido abierta.
   La organización se expandió por primera vez en 2017 cuando la India y Pakistán se unieron como miembros de pleno derecho. Con sus seis miembros fundadores: China, Kazajistán, Kirguistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán, el bloque tiene actualmente ocho miembros de pleno derecho, cuatro países observadores y seis socios de diálogo.
   Además, el bloque ha venido realizando todo tipo de diálogos, intercambios y cooperación con otros países, así como con organizaciones internacionales o regionales relevantes. El Grupo de Contacto OCS-Afganistán ha demostrado ser un mecanismo eficaz que ha estado trabajando para ayudar a facilitar el proceso de paz del país devastado por la guerra durante años.
   Por último, pero no menos importante, la OCS ha demostrado su inclusión en la cooperación internacional. Este bloque cubre casi la mitad de la población mundial, abarca más del 60 por ciento de la masa continental euroasiática e incluye diversas culturas. A pesar de sus diferencias, los miembros de la OCS han estado llevando a cabo una cooperación práctica al defender el principio de respeto mutuo y beneficios mutuos, que ha arrojado resultados tangibles como el oleoducto China-Rusia, el Gasoducto China-Asia Central y el Nuevo Puente Terrestre Euroasiático, entre otros.
   La OCS no es el equivalente a la OTAN (la Organización del Tratado del Atlántico Norte) en la región. Más allá de su propio marco, la OCS defiende un principio de no alineación y de no dirigir sus esfuerzos contra ningún otro país u organización. No intenta dividir el mundo en diferentes campos ni instigar prejuicios ideológicos u odio contra terceros.
   Décadas de desarrollo han hecho que el bloque regional euroasiático sea insustituible en el mundo actual. Ha salvaguardado la paz y la estabilidad de la región, que es de importancia estratégica mundial. También ha promovido la construcción de un nuevo tipo de relaciones internacionales que destacan el respeto mutuo, la equidad y la justicia, y la cooperación de beneficio mutuo.
   Al entrar en la era de pospandémica, el mundo necesita nuevos enfoques para hacer frente a los profundos cambios globales. La mentalidad de la Guerra Fría, el juego de suma cero, la política de pequeñas camarillas han quedado demasiado obsoletas para encajar en este mundo moderno. En este sentido, tanto la OCS como el Espíritu de Shanghai pueden ofrecer alguna inspiración. 
15 de junio de 2021
Comentario
BEIJING, 22 abr (Xinhua) -- El cambio climático representa una amenaza existencial para la humanidad y exige una respuesta colectiva de todos quienes habitan el planeta, en particular de parte de Estados Unidos y China, las dos economías más grandes del mundo.
   Sin embargo, ese no es el único desafío climático a enfrentar para los dos países. Mientras que la temperatura promedio de la Tierra se eleva a niveles peligrosamente altos, las relaciones China-EE. UU. continúan registrando temperaturas alarmantemente bajas. Dicha ominosa tendencia también requiere atención urgente.
   Ante el calentamiento global, con olas de calor, incendios forestales, terribles huracanes y enfermedades infecciosas que azotan al mundo con una frecuencia y gravedad cada vez mayores, parece que se está construyendo una dinámica renovada para la acción internacional.
   En China, que ya es líder mundial en el desarrollo de energías renovables, el presidente Xi Jinping se ha comprometido a que las emisiones de CO2 de su país alcancen su pico antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono previo al año 2060, lo cual representa una ambición de proporciones épicas. Significa que el país en desarrollo más grande del mundo completará la mayor reducción global de emisión de carbono en el menor tiempo posible en la historia mundial.
   Mientras tanto, China también ha sido un defensor inquebrantable de la cooperación climática internacional y el desarrollo ecológico global. En una reciente cumbre virtual con el presidente francés Emmanuel Macron y la canciller alemana Angela Merkel, Xi enfatizó una vez más la disposición de China para fortalecer la cooperación con Francia y Alemania, así como la cooperación Sur-Sur para hacer frente al cambio climático.
   Y a medida que la Iniciativa de la Franja y la Ruta se ha convertido en la plataforma de cooperación internacional más grande del mundo, Xi, en un discurso de apertura pronunciado el martes por video en la ceremonia de apertura de la Conferencia Anual 2021 del Foro de Boao para Asia, reafirmó la determinación de China de "hacer verde una característica crucial de la cooperación de la Franja y la Ruta".
   En Estados Unidos, el mayor emisor acumulativo de gases de efecto invernadero del mundo, el viento finalmente ha comenzado a soplar en la dirección correcta nuevamente. Para alivio del mundo, el presidente Joe Biden ha hecho que EE. UU. vuelva al Acuerdo de París. En caso de que su plan para mejorar la infraestructura por 2,3 billones de dólares sea aprobado por el Congreso, se convertiría en uno de los mayores esfuerzos federales para frenar las emisiones de Estados Unidos.
   Otro elemento más alentador es que los dos grandes países han demostrado una fuerte voluntad de cooperar contra la amenaza común. Xi asistirá el jueves y pronunciará discurso en una Cumbre Virtual de Líderes sobre el Clima organizada por Biden, días después de que las dos partes reafirmaran su compromiso en ampliar la colaboración climática bilateral y su apoyo a la venidera COP 26 en Glasgow, durante una visita del enviado especial de Biden, John Kerry, a China.
   De hecho, abordar la crisis climática brinda grandes oportunidades para la cooperación entre China y EE. UU., especialmente en impulsar un compromiso global con una recuperación verde pos-COVID-19 y desarrollar las tecnologías y fabricar los productos necesarios para desacelerar el calentamiento. Esto, a su vez, supone nuevas inversiones y puestos de trabajo.
   Otra razón para el optimismo es que los dos países tuvieron una vez una sólida relación de cooperación sobre el cambio climático durante la Administración de Barack Obama, cuando Biden era vicepresidente. Su cooperación productiva fue la base del esfuerzo global que culminó en el Acuerdo de París. Ahora la única restricción para liberar todo el potencial es su fría relación.
   Tres meses después de que Biden entrara en la Casa Blanca, las señales positivas siguen siendo pocas y muy alejadas de un deshielo general en lo que muchos consideran la relación bilateral más importante del mundo, ya que la nueva Administración estadounidense parece en gran medida reacia a abandonar la percepción equivocada y los cálculos de su predecesora sobre China.
   De hecho, Washington está tan inmerso en su comportamiento unilateral y hegemónico que muchos temen que Estados Unidos manipule la crisis climática y la convierta en una excusa más para contener el desarrollo de China, como confabularse con algunos de los llamados aliados para presionar a China a establecer objetivos poco realistas de reducción de emisiones.
   Si ese fuera el caso, esas maquinaciones no funcionarán. China es un socio dispuesto y sincero para la cooperación climática, pero no aceptará la intimidación climática. Defenderá resueltamente los derechos legítimos a su propio desarrollo y al de otros países en desarrollo. Dado que el cambio climático viene causado por emisiones acumulativas, las acciones climáticas deben basarse en el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas.
   En lugar de permitir que el clima se convierta en un nuevo frente de fricción e incluso confrontación, Washington debería trabajar con Beijing para aprovechar la cooperación climática bilateral para compensar el déficit de confianza entre ambos y mejorar la atmósfera de sus relaciones en general. Es una expectativa entusiasta de la comunidad internacional que la cooperación climática repita la magia de la diplomacia del ping-pong.
   Después de todo, los países grandes deberían serlo de una manera acorde con su condición y con un mayor sentido de la responsabilidad. Corresponde con su condición y con el momento crítico actual que Estados Unidos y China unan fuerzas de buena fe para hacer frente a ambos cambios climáticos.
22 de abril de 2021
Comentario
BEIJING, 6 abr (Xinhua) -- China publicó hoy martes un libro blanco sobre el alivio de la pobreza, en el que expone cómo el país más poblado del mundo ha eliminado la pobreza extrema en su territorio y ha cooperado con el resto del mundo para abordar uno de los desafíos más arduos en la historia de la humanidad.

 

Poner fin a la pobreza es una prioridad y también un objetivo común de la comunidad internacional. Durante décadas, países de todo el mundo, con incansables esfuerzos conjuntos, han conseguido logros notables para sacar a las personas de la pobreza y mejorar sus condiciones de vida.

Sin embargo, en medio de los desafíos mixtos provocados por la pandemia de COVID-19, la alarmante economía mundial y los desastres climáticos en todo el mundo, el Banco Mundial estima que hasta 150 millones de personas se verán arrastradas a la pobreza extrema a finales de 2021.

En estas circunstancias, China superó las dificultades y logró una victoria completa y a tiempo en su lucha contra la pobreza, un paso crucial y sólido en el impulso global para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

El experimento y la práctica de China en el campo del alivio de la pobreza no se pueden reproducir fácilmente, porque cada país tiene sus propias condiciones. Pero algunos elementos de su historia de éxito, como la filosofía centrada en las personas, las estrategias adecuadas y la profunda participación en la cooperación mundial, pueden ser estudiados y aprender de ellos.

El Gobierno chino siempre ha puesto a las personas en primer lugar a la hora de formular y ejecutar políticas. Incluso el repentino estallido de la pandemia no ha debilitado su determinación ni ha interrumpido los esfuerzos concertados para luchar contra la pobreza.

Después de años de esfuerzos, los casi 100 millones de residentes rurales de China que vivían por debajo de la actual línea de pobreza salieron de la pobreza en 2020, mientras que los 832 condados y 128.000 pueblos empobrecidos han sido eliminados de la lista de pobreza.

Para evitar que vuelvan a caer en la indigencia, el país ha forjado una serie de políticas como la mejora de la formación profesional, la creación de más puestos de trabajo y la mejora de las infraestructuras locales.

La victoria histórica y duramente obtenida refleja vívidamente el compromiso de Beijing con su pueblo de que ningún individuo o área pobre se quede atrás en el camino hacia el desarrollo.

En la guerra contra la pobreza, China ha adoptado una serie de enfoques adecuados para sus propias condiciones. Aprovechó al máximo una ventaja sistemática: su capacidad para movilizar enormes recursos sociales y económicos y aunar conocimientos y fortalezas para hacer frente a problemas críticos.

Bajo el fuerte liderazgo del Partido Comunista de China, se ha establecido una red de alivio de la pobreza a gran escala, con los Gobiernos central y locales, todos los departamentos, industrias y empresas participando plenamente y trabajando juntos para alcanzar el objetivo.

A escala mundial, la nación, como el país en desarrollo más grande del mundo y un firme defensor de la causa de la reducción de la pobreza mundial, ha participado activamente en la cooperación mundial y ha trabajado con socios en todo el mundo para perseguir el desarrollo común y los beneficios compartidos, especialmente en África y en otros países en desarrollo, a través de diversos mecanismos, como la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

Con una alineación más profunda con los ODS de 2030, la iniciativa propuesta por China ha estado generando constantemente beneficios de desarrollo para todos los participantes. Un informe del Banco Mundial muestra que, implementada en todo su potencial, la iniciativa podría sacar a 7,6 millones de personas de la pobreza extrema y a 32 millones de la pobreza moderada.

La victoria de China en la erradicación de la pobreza no es un punto final, sino el comienzo de un nuevo viaje. China nunca detendrá sus esfuerzos por lograr un país modernizado. Y en el proceso, siempre seguirá comprometida con la causa mundial de la reducción de la pobreza y buscará más intercambios y cooperación con la comunidad internacional para construir conjuntamente un mundo más próspero y un futuro compartido. 

  
06 de abril de 2021
Comentario
Image Imagen del 4 de septiembre de 2020 de un estanque de lotos en un área escénica, en el municipio de Canggou del distrito de Wulong, Chongqing, en el suroeste de China. Wulong realiza un turismo ecológico acorde a su entorno montañoso en los últimos años. (Xinhua/Wang Quanchao)
BEIJING, 31 mar (Xinhua) -- Los legisladores chinos votaron el martes por unanimidad a favor de la adopción del Anexo I y Anexo II enmendados de la Ley Básica de la Región Administrativa Especial de Hong Kong (RAEHK). Las enmiendas constituyen una formación y perfeccionamiento sistemáticos de la democracia de Hong Kong y una garantía clave de la implementación total del principio de "la administración de Hong Kong por los patriotas".
   El diseño general del sistema se centró en la reforma y el mayor empoderamiento del Comité Electoral de la RAEHK. El número de miembros del Comité se amplió de 1.200 a 1.500. El número de sectores y subsectores se incrementó de cuatro a cinco y de 38 a 40, respectivamente.
   En este caso, el nuevo Comité Electoral tendrá una cobertura social más amplia y una representación más fuerte de la opinión pública. Reflejará y protegerá mejor los intereses generales de la sociedad hongkonesa.
   Las enmiendas también expanden el número de miembros del Consejo Legislativo de la RAEHK de 70 a 90. De los miembros, 40 serán elegidos por el Comité Electoral, 30 por circunscripciones funcionales y 20 por circunscripciones geográficas mediante elecciones directas. Esto captura las características pluralistas y compuestas de la democracia de Hong Kong y garantizará el logro de la justicia social.
   Como resultado, se configuró un sistema electoral democrático, adecuado al estatus jurídico y a la realidad de Hong Kong. Los dos anexos enmendados demuestran la determinación y la voluntad del pueblo chino, incluidos los compatriotas de Hong Kong, de salvaguardar la soberanía, la seguridad y los intereses de desarrollo nacionales, así como el orden constitucional de la RAEHK. Los vacíos y los defectos del sistema electoral de la RAEHK fueron subsanados, y el poder de administrar Hong Kong fue puesto firmemente en manos de los patriotas.
   No hay ningún modelo uniforme de democracia, y el sistema electoral de Hong Kong no es una réplica de ningún otro sistema electoral. Tiene una base en realidades locales. Favorece el desarrollo económico capitalista de Hong Kong y busca perfeccionar la eficacia de la administración en Hong Kong.
   La decisión legislativa se basó en un compendio integral de años de experiencia práctica en las elecciones de Hong Kong. La optimización refleja el desarrollo social, político y económico de Hong Kong y el principio de participación equilibrada.
   Las autoridades centrales siempre han sido las promotoras y defensoras de la democracia en Hong Kong desde que China reanudó el ejercicio de la soberanía en la ciudad en 1997. La legislación demuestra la determinación y sinceridad de las autoridades centrales en la promoción de la democracia de calidad en Hong Kong. Ilustra el compromiso para defender y perfeccionar el sistema de instituciones de "un país con dos sistemas", así como mantener la prosperidad y la estabilidad a largo plazo de Hong Kong.
   Después de la actualización general y del refuerzo del sistema electoral, más patriotas y personas con capacidades de gobernación serán capaces de sumarse a la estructura de gobernación de la RAEHK. Hong Kong adoptará un ambiente político y social nuevo, más armónico y estable. Esta búsqueda le ayudará a desarrollarse más establemente como una sociedad capitalista internacionalizada, diversificada y altamente desarrollada.
   Ahora, el desarrollo de la democracia de Hong Kong ha entrado en una etapa crítica. Con el apoyo de la patria, Hong Kong tomará acciones más sólidas y firmes para aprovechar las oportunidades históricas proporcionadas por el perfeccionamiento del sistema electoral. 
31 de marzo de 2021
Comentario
GINEBRA, 30 mar (Xinhua) -- Poco después de que la Iniciativa para un Mejor Algodón (BCI), con sede en Suiza, iniciase lo que denominó campaña de boicot al algodón de Xinjiang, la oficina del representante en Shanghai del grupo confirmó, el fin de semana pasado, que no había descubierto un solo caso de trabajo forzado en esa región china.

 

A pesar de que asegura ser una organización "sin ánimo de lucro" y "el mayor programa por un algodón sostenible", un examen detenido del comportamiento de la iniciativa revela que está muy lejos de ser profesional, independiente y transparente.

En primer lugar, ha demostrado que forma parte de la campaña de desprestigio occidental contra China.

El año pasado, cuando instituciones de Estados Unidos y Australia inventaron informes sobre la región autónoma uygur de Xinjiang (noroeste de China), la organización, sin ningún estudio de campo, suspendió de forma inmediata sus actividades de garantización allí, al citar su supuesta preocupación sobre el riesgo creciente de trabajo forzado en esa región china.

La acusación infundada ignoraba intencionadamente el hecho de que la producción de algodón en Xinjiang tiene ya un alto grado de mecanización.

Tras refutar su equipo en China cualquier incidente relacionado con el trabajo forzado en Xinjiang, sería de esperar que, ante esa investigación de primera mano de su propia sucursal, la sede de la BCI respondiese con prontitud y corrigiese sus errores. Por el contrario, lo que hizo fue optar por el silencio y la indiferencia.

En segundo lugar, aunque la BCI dice ser una organización independiente sin ánimo de lucro, uno de sus principales socios financieros es la Agencia de EE. UU. para el Desarrollo Internacional (USAID), que admite sin tapujos que su trabajo "promueve la seguridad nacional y la prosperidad económica de Estados Unidos".

Durante décadas, la USAID ha sido acusada de entremeterse en los asuntos internos de otros países y su propósito de servir como herramienta para mantener la hegemonía estadounidense en el exterior es evidente. Con tal respaldo financiero, así pues, es difícil no cuestionar la independencia de la BCI.

Además, Marc Lewkowitz, el actual presidente del Consejo de la BCI, es también el presidente y director ejecutivo de Supima, la organización de promoción y mercadotecnia de los productores estadounidenses de algodón Pima. Dado que este tipo de algodón y el de Xinjiang son competidores, es inevitable pensar en que cualquier tipo de preocupación tiene más que ver con un conflicto de intereses.

Por último, la iniciativa BCI tiene problemas graves de transparencia. Recientemente su sede en Ginebra negó una entrevista a corresponsales de Xinhua. Para sorpresa de los periodistas, la sede tenía tan solo unas oficinas alquiladas en el primero piso de un edificio y unos cuantos investigadores.

A lo largo del año pasado, la BCI publicó varias veces comunicados falsos sobre la producción de algodón en Xinjiang en los que como única prueba presentaba informes chapuceros de organizaciones occidentales anti-China. Al parecer, la iniciativa no tiene vida propia.

La iniciativa puede asegurar que su propósito es defender al trabajo digno y los estándares ambientales más exigentes, pero sus propias operaciones no son dignas y, además, tienen un nivel muy bajo. Vendiendo una mentira despreciable al mundo, la organización no hace más que poner en duda su propia credibilidad.

  
30 de marzo de 2021
Comentario
Image Imagen del 17 de octubre de 2020 de una segadora cosechando algodón en un campo en el distrito de Manas de la región autónoma uygur de Xinjiang, en el noroeste de China. (Xinhua/Ding Lei)