28 de October de 2021
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BEIJING, 28 oct (Xinhua) -- El secretario de Estado de EE. UU., Anthony Blinken, ha vuelto a traspasar todas las lineas rojas con China al demandar "una participación mucho mayor" de Taiwan en la ONU.

 

Estas declaraciones irresponsables de Blinken, realizadas el martes, violan gravemente el principio de una sola China y los tres comunicados conjuntos China-Estados Unidos, que es la base política de los lazos bilaterales.

Con estas declaraciones, Washington ha vuelto a incumplir sus compromisos, vulnerando las normas internacionales.

Hace medio siglo, en el 26º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, se aprobó por amplia mayoría la resolución 2758 para restituir a la República Popular China como miembro de pleno derecho en esta institución internacional.

Dicha resolución resolvió, inequívocamente, cualquier aspecto político, legal o procedimental sobre la representación de China ante la ONU.

En los tres comunicados conjuntos China-Estados Unidos, Washington reconoció al Gobierno de la República Popular China "como el único Gobierno legítimo de China", asumiendo la posición china sobre "la existencia de una sola China, siendo Taiwan una parte inalienable de China".

El principio de una sola China es, además de un consenso mundial, una de las normas básicas universalmente aceptadas en las relaciones internacionales, que no admite distorsiones ni provocaciones de ningún tipo.

Hasta la fecha, un total de 180 países, incluido EE. UU., han establecido relaciones diplomáticas con China adhiriéndose a dicho principio.

La isla de Taiwan, como una parte inalienable del territorio chino, no tiene ningún derecho de pertenencia a la ONU, una organización intergubernamental conformada exclusivamente por Estados soberanos.

Además, la participación de Taiwan en las actividades dentro de la esfera internacional debe estar sometida, en todo momento, al principio de una sola China.

EE. UU., desde hace tiempo, está instrumentalizando la cuestión de Taiwan para obstaculizar la reunificación y el desarrollo de China.

Las actuaciones malintencionadas de Washington, desde la venta de armas hasta las visitas de autoridades estadounidenses a la isla, han dañado los fundamentos políticos de la relación China-EE. UU. e introducido elementos de mucha incertidumbre, además de hacer peligrar la paz y la estabilidad a través del estrecho de Taiwan.

Actualmente, algunos políticos estadounidenses han optado por ignorar la historia, los hechos y el derecho internacional, cuestionando la autoridad de la ONU, mientras envían señales equívocas a las fuerzas separatistas que pretenden forzar la "independencia de Taiwan".

Los asuntos relativos a Taiwan conciernen a la soberanía e integridad territorial de China, y el país jamás negociará sobre cuestiones que pudieran afectar a sus intereses vitales.

El Gobierno y el pueblo de China tienen la capacidad y determinación suficientes para salvaguardar la soberanía e integridad territorial del país.

Quien juega con fuego se acaba quemando.

Washington debe poner fin de inmediato a todas estas actuaciones y declaraciones erróneas y peligrosamente irresponsables, cumplir con sus compromisos, respetar la resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU, e implementar las medidas necesarias para estabilizar las relaciones entre China y EE. UU., así como las de ambos lados del estrecho de Taiwan.

  
28 de octubre de 2021
Comentario
Image Imagen del 10 de agosto de 2020 de la Casa Blanca en la capital de Estados Unidos, Washington. (Xinhua/Liu Jie)
BEIJING, 18 oct (Xinhua) -- Los medios de comunicación occidentales supuestamente afirman ser imparciales y estar orientados a los hechos, pero cuando se trata de China, el impulso de dejar de lado la ética periodística y manipular la verdad es ahora terriblemente obvio.
   Durante los últimos meses, algunos medios de comunicación en Occidente han mantenido sus ruidosas máquinas de difamación en marcha. O bien eligen repetir falacias sobre el historial de derechos humanos de China por políticos desconocidos o simplemente inventan historias, como la extraña teoría de la "filtración de laboratorio de Wuhan". El tema del día esta vez es LinkedIn.
   A principios de la semana pasada, BBC, The New York Times y el Financial Times, distorsionaron una decisión de LinkedIn y exageraron la "desaparición de (la plataforma en) China" al dar la impresión equivocada de que la compañía decidió abandonar el mercado chino.
   Estos medios se quedaron con el huevo en la cara. LinkedIn negó tales afirmaciones en su cuenta oficial de Weibo y calificó los informes de "falsos". Más tarde, el vicepresidente senior de LinkedIn, Mohak Shroff, publicó en línea que "vamos a seguir trabajando con las empresas chinas para ayudar a crear oportunidades económicas".
   El incidente de LinkedIn es una prueba más de que los medios de comunicación occidentales, con su influencia global dominante, aprovechan cualquier oportunidad para demonizar a China y engañar a la opinión pública sobre Beijing.
   En el caso de LinkedIn, la prensa occidental trata de convencer a los inversores globales de que China es un entorno hostil para las empresas extranjeras. Lo que estos medios de comunicación no se dan cuenta es que China no se convirtió en la segunda economía más grande del mundo al rechazar los negocios extranjeros.
   Para gran decepción de estos medios de comunicación, la viciosa campaña de desinformación que intenta crear una cuña entre la inversión extranjera y China se ha quedado corta.
   De hecho, la mayoría de las empresas occidentales siguen confiando en la economía china y su mercado cada vez más abierto.
   En el anual China Business Report publicado en septiembre por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Shanghai, el 77,9 por ciento de las 338 empresas estadounidenses encuestadas eran "optimistas" o "ligeramente optimistas" de las perspectivas de negocios quinquenales en China, cerca de la cifra del 80 por ciento de 2015 a 2018.
   Más del 82 por ciento de los encuestados anticipó mayores ingresos en 2021 que en 2020, siendo las industrias más seguras las farmacéuticas, dispositivos médicos y ciencias, automoción, electrónica no consumidora y fabricantes industriales.
   La tendencia parece estar volviéndose en contra de toda esta cobertura negativa.
   Más personas en todo el mundo, y algunos periodistas occidentales, están empezando a sentirse indignados y disgustados por esta habitual imagen negativa de China.
   Javier García, jefe de la oficina de la española agencia EFE en Beijing, dijo recientemente que pronto dejaría el periodismo, ya "la bochornosa guerra informativa contra China se ha llevado buenas dosis de mi ilusión por este oficio".
   En el mundo de hoy día, los países están cada vez más interconectados e interdependientes. Y frente a desafíos globales tan formidables como la pandemia de la COVID-19 y el cambio climático, todos los países necesitan unirse como una sola comunidad si quieren capear estas crisis.
   Sin embargo, mientras los medios de comunicación occidentales siguen produciendo y vendiendo mentiras, dañan la confianza y la solidaridad muy necesarias entre las naciones del mundo, mientras estimulan el odio, el caos y la hostilidad.
   Muchos artículos de opinión y comentarios sobre China son escritos por personas que nunca han puesto un pie dentro del país. Sin embargo, estas opiniones desinformadas de China tienen una influencia desmedida en el público consumidor de noticias.
   La BBC y The New York Times alguna vez disfrutaron de una reputación estelar, pero la cobertura sesgada y engañosa de China ha erosionado seriamente su credibilidad.
   Los medios de comunicación occidentales deberían dejar de hablar de los principios periodísticos de imparcialidad y de "solo los hechos" y empezar a informar de la verdad sobre China. Sus lectores merecen algo mejor.
18 de octubre de 2021
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BEIJING, 13 ago (Xinhua) -- El reciente resurgimiento de la variante delta de COVID-19 altamente contagiosa a nivel mundial una vez más pone bajo los reflectores los diferentes enfoques contra el virus emprendidas por diversos países.
   En China, los esfuerzos unidos del Gobierno y de la sociedad han impulsado la capacidad del país para poner bajo control el reciente aumento de casos de COVID-19.
   Sin embargo, algunos medios de comunicación occidentales, que describen a los esfuerzos de China para controlar el virus como un "enfoque de cero tolerancia", han argumentado que es demasiado costoso y difícilmente sostenible.
   Esas afirmaciones no sólo abordan con ligereza la salud y la seguridad de las personas, sino que también subestiman la capacidad de China para compaginar la batalla contra la epidemia y el desarrollo económico.
   Los líderes de China han subrayado repetidamente que el pueblo es el "juez supremo y final" del trabajo del Partido Comunista de China (PCCh). La efectividad del trabajo del PCCh debe ser medida finalmente por los beneficios reales que han cosechado las personas, por el mejoramiento de sus vidas y por cómo sus derechos e intereses son protegidos.
   Cada vida es atesorada. China ha lanzado una prolongada guerra contra el virus. El enfoque chino para dominar al virus da prioridad al derecho a la vida, el derecho humano más fundamental. Para los estadistas chinos, las vidas de las personas no son una opción negociable. Son invaluables.
   El enfoque, caracterizado por rápidos confinamientos, pruebas masivas e inoculación a gran escala, ha demostrado ser efectivo para contener la epidemia. Ha mantenido en un bajo nivel las víctimas de China desde el inicio de la epidemia y ha impulsado su recuperación económica más rápido que en otros países.
   El enfoque también ha recibido un fuerte apoyo público. El público chino ha cumplido las más rigurosas medidas de control que requirieron sacrificios personales por el bien de la seguridad colectiva.
   También debe destacarse que el país siempre ha insistido en las respuestas específicas ante la epidemia para mantener en un mínimo el impacto en la producción y en la vida social. Por ejemplo, las autoridades locales han identificado con precisión las áreas de riesgo, a nivel de aldeas, subdistritos y complejos residenciales.
   China nunca ha creído que proteger la salud y la riqueza durante una situación de pandemia sea un juego de suma cero. De hecho, la respuesta rápida y precisa de China frente al virus explica por qué la segunda mayor economía del mundo ha sido capaz de continuar asegurando el sólido impulso de crecimiento mientras sale de la pandemia de la COVID-19.
   Su desempeño económico ofreció una muy necesaria esperanza para el crecimiento y el desarrollo del mundo posterior a la pandemia. El comercio del país con tres importantes socios comerciales, que son la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, la Unión Europea y Estados Unidos, se incrementó en los primeros siete meses de este año. El Banco Mundial calcula que la contribución de China al crecimiento económico global será mayor a 25 por ciento en 2021.
   En una era de amenazantes incertidumbres, una cosa es segura en China: la totalidad de la formulación de las políticas debe estar centrada y se centrará en las personas.
   Mientras las personas y la vida persistan, existe una oportunidad de crear una buena vida. A quienes no han logrado apreciar el enfoque de China, se les deben plantear una pregunta: ¿De qué sirve la búsqueda ciega de riqueza cuando las personas que se supone se beneficiarán de ella han muerto? 
13 de agosto de 2021
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BEIJING, 11 ago (Xinhua) -- Lituania está jugando con fuego al violar el principio de una sola China con respecto a Taiwan.
   El país báltico reveló recientemente su decisión de permitir a las autoridades taiwanesas que abran una "oficina de representación" bajo el nombre de "Taiwan" en Lituania, en lo que ha sido una flagrante violación de su compromiso de adherirse al principio de una sola China cuando Beijing y Vilna establecieron relaciones diplomáticas en 1991.
   En una contramedida firme y decidida, China anunció el martes que llamará a consultas a su embajador en Lituania y, a la vez, exigió al Gobierno lituano que haga lo propio con su embajador en China.
   No es para nada sorprendente que entre los peligrosos cálculos de Lituania se encuentre el deseo de mostrar un tipo de lealtad a un EE. UU. que se vuelve cada día más contrario a China.
   Sin embargo, los políticos en Vilna no pueden esperar recibir recompensaciones por sus actos de provocación. Por el contrario, pagarán por su imprudencia.
   En primer lugar, la cuestión de Taiwan concierne a los intereses fundamentales de China, sobre lo cual no hay lugar para compromiso.
   La convocatoria por Beijing de su embajador es simplemente una advertencia clara. Si el Gobierno lituano no corrige su conducta errónea, la parte china se verá obligada a emprender otras medidas.
   En segundo lugar, aquellos políticos lituanos calculadores que tratan de halagar a Washington no deberían dar por hecho que sus dueños estadounidenses siempre estarán detrás de ellos.
   Existen muchos ejemplos en la historia de Estados Unidos donde ha abandonado a sus fieles sirvientes al ver la necesidad de proteger sus propios intereses. No es demasiado tarde todavía para que los políticos lituanos aprendan de esas lecciones que se han perdido en el pasado.
   En tercer lugar, Lituania incluso hace de payaso al alentar a otros países de la región a seguir tomando este tipo de medidas equivocadas respecto al asunto de Taiwan.
   Lituania no comprende bien el panorama, ya que la mayoría de los países europeos apoyan el principio de una sola China, tal como se han comprometido con Beijing.
   Además, aún permanece sólida la base de la cooperación mutuamente beneficiosa entre China y Europa. Un país como Lituania no puede, de todos modos, encontrar apoyo significativo a sus medidas autodestructivas.
   Para el Gobierno lituano, revocar la decisión equivocada y reparar los daños causados en cuanto a las relaciones con China es la única medida correcta y sensata que debe tomar.
   Si los políticos lituanos se mantienen firmes en su actitud imprudente e insisten en seguir la senda errónea para perjudicar los intereses de China, el país no dudará en llevar a cabo contramedidas más fuertes. Si así es el caso, Lituania perderá más que lo pueda ganar. 
11 de agosto de 2021
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PARTE VII

En junio, Smith dijo en una entrevista que la imposición de la ley de seguridad nacional en Hong Kong había creado una "atmósfera de coerción" que amenaza tanto las libertades de la ciudad como su estatus de centro comercial internacional.

Los disturbios en Hong Kong, como consecuencia de las enmiendas a las ordenanzas propuestas en junio de 2019, asestaron un duro golpe a su economía, traducidos en el primer registro de crecimiento negativo en 10 años.

Por el contrario, desde que la ley de seguridad nacional en Hong Kong entró en vigor a fines de junio de 2020, el número de delitos de la ciudad se redujo en un 10 por ciento interanual, mientras que el producto interno bruto (PIB) experimentó un aumento interanual del 7,9 por ciento.

En junio, el Fondo Monetario Internacional publicó un informe que reafirmó la posición de Hong Kong como centro financiero internacional.

Según el Informe sobre Inversiones en el Mundo 2021 publicado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, Hong Kong siguió siendo el tercer destino más grande del mundo para la inversión extranjera directa en 2020.

La legislación, desde que entró en vigor, ha garantizado mejor el alto grado de autonomía de la ciudad de conformidad con la ley y ha creado las condiciones para resolver los problemas de fondo relacionados con la economía de Hong Kong y los medios de vida de la población. También contribuye al estado de derecho y el entorno empresarial de Hong Kong, aborda las preocupaciones de las comunidades empresariales sobre los disturbios sociales y crea mejores condiciones para las personas de todo el mundo que están dispuestas a trabajar, invertir y vivir en Hong Kong.

PARTE VIII

El 25 de junio, la Casa Blanca publicó en su sitio web una declaración sobre el cierre del tabloide Apple Daily de Hong Kong, en la que acusó falsamente a China de suprimir la libertad de prensa.

El Apple Daily, bajo el manto de medios de comunicación, se había involucrado durante mucho tiempo en actos ilegales que dañaban al país y desestabilizaban a Hong Kong, violando gravemente la ética periodística y poniendo en peligro el entorno mediático de Hong Kong.

Hong Kong es una sociedad que se rige por el estado de derecho y todos son iguales ante la ley. Nadie tiene privilegios extralegales y ninguna institución es una entidad extralegal. La policía de Hong Kong actúa contra personas y empresas sospechosas de poner en peligro la seguridad nacional en estricta conformidad con la ley, y sus acciones son un paso justo para reprimir los delitos y mantener el estado de derecho y el orden social.

Por el contrario, es Estados Unidos que ha reprimido brutalmente a los medios de comunicación y restringido la libertad de prensa. Los análisis realizados por The Guardian y el sitio web de periodismo de investigación Bellingcat, con sede en Holanda, demostraron que desde el 26 de mayo hasta el 2 de junio de 2020, hubo 148 arrestos o ataques contra periodistas que cubrían protestas por el asesinato de George Floyd. Ademas, en 2021 el Gobierno de EE. UU. cerró por la fuerza más de 30 sitios web de medios de comunicación extranjeros.

El escritor alemán Michael Lueders ha revelado en su nuevo libro "La superpotencia hipócrita" que el Gobierno estadounidense y sus grupos de interés son propensos a influir y formar la opinión pública mediante la selección de información y polarización de opiniones públicas, de modo que la gente se le lava el cerebro sin ninguna realización.

De hecho, la libertad de prensa en Hong Kong no se ha visto dañada, sino que se ha consolidado. En la actualidad, hay 93 organizaciones de medios locales, 69 en el extranjero y 39 en línea registradas ante el Gobierno. La prensa y el público en general disfrutan de la libertad de criticar la Administración del Gobierno de la RAEHK.

PARTE IX

El 7 de julio, la Casa Blanca anunció la extensión de la llamada "emergencia nacional con respecto a Hong Kong" y de las sanciones pertinentes relacionadas con el territorio por un año, a la vez que continuó con la cancelación del trato preferencial para Hong Kong.

La llamada "emergencia nacional con respecto a Hong Kong", una medida anunciada por la Administración del expresidente de Estados Unidos Donald Trump el 14 de julio de 2020, es una injerencia grave en los asuntos internos de China. La extensión de la misma también marcó la primera vez que Joe Biden, desde que asumió el cargo, continuó en la linea de pensamiento de Trump sobre Hong Kong desde la perspectiva de la implementación de políticas, y una vez más intervino públicamente en los asuntos de Hong Kong, que son los asuntos internos de China. Este acto socavaría gravemente la soberanía, la seguridad y los intereses de desarrollo de China.

En 2020, hubo una amplia condena en todo el mundo contra las llamadas "sanciones" impuestas a Hong Kong por países como Estados Unidos. Chester Humphrey, presidente del Senado de Granada, señaló que Estados Unidos solo quiso desviar la atención del pueblo estadounidense de los problemas internos y que las mencionadas "sanciones" contra otros países son ilegales.

PARTE X

El 10 de julio, el Departamento de Estado de EE. UU. publicó una declaración emitida por 21 miembros de la llamada "Coalición por la Libertad de los Medios" en su sitio web, expresando "fuertes preocupaciones" sobre los órganos judiciales de la RAEHK que manejan el caso de Apple Daily de acuerdo a la ley, y afirmando falsamente que "el uso de la Ley de Seguridad Nacional para reprimir el periodismo es un paso serio y negativo".

La libertad no significa laissez-faire. La racionalidad científica, el orden jurídico y las normas internacionales son la base de la libertad. Las constituciones de más de 100 países en el mundo estipulan que el ejercicio de los derechos y libertades fundamentales no debe poner en peligro la seguridad nacional. Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y otros países han establecido sistemas legales estrictos para salvaguardar la seguridad nacional y no tienen piedad a la hora de tomar estrictas medidas contra actos criminales que ponen en peligro la seguridad nacional.

En Estados Unidos, aunque la Primera Enmienda de la Constitución estipula que se debe garantizar la libertad de expresión y de prensa, el país aún establece agencias estatales que supervisan los medios de comunicación. La Comisión Federal de Comunicaciones es responsable de emitir licencias para estaciones de radio y televisión en Estados Unidos e impone restricciones básicas sobre el contenido de los programas.

En el caso de Hong Kong, la policía local arrestó y procesó a Apple Daily y a su personal y congeló propiedades relacionadas al medio por confabularse con fuerzas externas y poner en peligro la seguridad nacional. Estas acciones son una medida necesaria y legítima para salvaguardar el estado de derecho en Hong Kong y no tienen nada que ver con la protección de la libertad de expresión y de prensa. Estados Unidos reunió a algunos miembros de la llamada "Coalición por la Libertad de los Medios" para embellecer y excusar a los medios de comunicación anti-China y desestabilizadores de Hong Kong y a sus empleados en un intento de presionar a China.

Apple Daily también es un espejo que no solo refleja el final de las fuerzas anti-China y desestabilizadoras de Hong Kong, sino que también refleja claramente la "doble moral" de la parte estadounidense al abordar el problema de Hong Kong. Es hora de preguntarse, ¿está la gente de Hong Kong dispuesta a apoyar a estos políticos y Gobiernos?

PARTE XI

El 16 de julio, con el objetivo de difamar el ambiente de negocios de Hong Kong, el Gobierno estadounidense divulgó una llamada "advertencia comercial" para advertir a las empresas de EE.UU. sobre "riesgos emergentes" para sus operaciones y actividades en Hong Kong. Asimismo, Washington impuso sanciones contra siete funcionarios de la Oficina de Enlace del Gobierno Popular Central en la RAEHK.

Los movimientos de los inversores son un importante indicador del ambiente de negocios de Hong Kong. Más de un año después de la implementación de la ley de seguridad nacional, los fondos de ofertas públicas iniciales recaudados en Hong Kong superaron los 500.000 millones de dólares de Hong Kong (64.350 millones de dólares estadounidenses), lo que representa un aumento de más del 50 por ciento en comparación con el mismo periodo del año pasado. Los depósitos totales en los bancos de Hong Kong crecieron más del cinco por ciento con respecto al año anterior.

La Cámara de Comercio Estadounidense en Hong Kong indicó que la ciudad desempeña un papel crucial como centro económico internacional, y que "sigue siendo un facilitador crítico y dinámico del flujo comercial y financiero entre Este y Oeste". Jim Thompson, presidente y fundador de la compañía de logística Crown Worldwide Group, señaló que la Administración estadounidense hace "dificulta que los inversores estadounidenses hagan negocios en la ciudad, lo cual es como esporsarlos. Es sumamente lamentable".

Expertos y académicos creen que la llamada "advertencia comercial" del Gobierno estadounidense no afectará las decisiones empresariales, ya que EE. UU. publica regularmente advertencias similares pero las empresas deciden bajo propio juicio. Las compañías no se retiraron de Hong Kong incluso cuando los alborotadores vestidos de negro descontrolaron la ciudad, y es menos imposible que lo hagan ahora cuando el orden social de Hong Kong se ha restaurado y el desarrollo de la ciudad se ha estabilizado bajo la protección de la ley de seguridad nacional.

Las intensificadas sanciones de EE. UU. ya ha resultado contraproducentes y han perjudicado al propio país. El superávit comercial estadounidense con Hong Kong totalizó 297.000 millones de dólares de 2009 a 2018. Cuando las sanciones se impusieron, el comercio y las finanzas de EE. UU. fueron el primer campo afectado.

En un artículo de Asuntos Exteriores publicado a mediados de julio, el ex cónsul general estadounidense en Hong Kong Kurt W. Tong escribió que el Departamento del Tesoro de EE. UU. sabe que "las sanciones contra los principales bancos chinos podrían provocar una notable inestabilidad en el sistema de pago internacional, interrumpiendo el enorme volumen de las transacciones financieras entre las dos mayores economías del mundo", lo que podría "en cambio dañar los mercados financieros estadounidenses y la fiabilidad percibida del sistema de pago global con centro en Estados Unidos".

Cuando el pueblo estadounidense no quiere apoyar a su propio gobierno, las mentiras de los políticos estadounidenses que ellos "apoyan al pueblo de Hong Kong" se caen naturalmente.

CONCLUSÓN

Los políticos estadounidenses han declarado constantemente defender los derechos humanos y la libertad de Hong Kong y "apoyar al pueblo de Hong Kong". Pero las acciones son más elocuentes que las palabras. Todas sus lemas han demostrado ser nada más que mentiras.

Todos los chinos, incluida la gente en Hong Kong, ya han visto claramente que lo que estos políticos están defendiendo no son los derechos humanos y la libertad del pueblo hongkongnés, sino la "libertad" de un puñado de agitadores para perturbar la estabilidad de Hong Kong y poner en peligro la seguridad nacional de China, y la "libertad" de estos políticos para seguir entrometiéndose en los asuntos de Hong Kong y contener a China.

Bajo el pretexto de la democracia y los derechos humanos, estos políticos han estado ofreciendo respaldos efectivos a los alborotadores, lo que expone de manera completa la doble moral de estos políticos estadounidenses. Condenaron el motín del Capitolio con gran indignación, pero calificaron a los actos similares en Hong Kong como "una hermosa vista a contemplar". Han promulgado la ley de seguridad nacional más completa del mundo en su país, al mismo tiempo que han tratado de difamar los esfuerzos paralelos de China por contener las brechas de seguridad en Hong Kong.

En nombre de la "libertad de prensa", están interfiriendo y socavando el estado de derecho en Hong Kong. En medio del cierre de Apple Daily, esos políticos estadounidenses expusieron plenamente sus trucos para desprestigiar a otros. Trataron de convertir a algunas organizaciones de medios de comunicación en entidades extrajudiciales para que las fuerzas anti-China desestabilicen Hong Kong y contengan a China. Al crear polémica en los asuntos de Hong Kong, el lado estadounidense se ha revelado como la "mano negra" que incita a la oposición e influye en la opinión pública. La llamada "libertad de prensa" no es más que una hoja de parra debajo de la cual ocultar sus propios intereses.

Tergiversaron los hechos, difamaron liberadamente el estado de derecho en Hong Kong y se inmiscuyeron groseramente en los asuntos internos de China. El principio de que los "patriotas administran Hong Kong" es la tendencia de los tiempos y la aspiración del pueblo de Hong Kong. Mejorar el sistema electoral de Hong Kong es necesario para el desarrollo sostenido y saludable del sistema democrático de Hong Kong. Cuando la paz y la estabilidad fueron finalmente restauradas en la region, y los derechos y libertades de sus ciudadanos han estado mejor protegidos en un entorno seguro, Estados Unidos levantó acusaciones y atacó los esfuerzos de Hong Kong por mejorar su sistema electoral, así como continuó satanizando la ley de seguridad nacional en Hong Kong, lo que revela plenamente la naturaleza hegemónica de Washington.

Mientras que habitualmente intimidan a los demás y aplican las sanciones, esos políticos estadounidenses en realidad han agotado sus tácticas. Para ellos, sólo un Hong Kong caótico sirve a sus intereses. Mientras más estable sea Hong Kong, más ansiosos estarán. Y ahora, sus "agentes" fueron detenidos. Sus planes para perturbar la ciudad han fracasado. No importa cuánta presión o cuántas rondas de sanciones pueda imponer EE. UU., no serán más que un derroche de esfuerzos.

Después de todo, la preocupación de algunos políticos estadounidenses por la democracia de Hong Kong es una farsa. Su verdadera intención es inmiscuirse en la política de la región y los asuntos internos de China. Su verdadero propósito es utilizar a Hong Kong como una herramienta para alcanzar sus intereses políticos y contener el desarrollo de China. El llamado "apoyo al pueblo de Hong Kong" no es más que un pretexto para engañar al mundo y refleja la hipocresía de los políticos estadounidenses.

En 1840, Reino Unido abrió las puertas de China con buques y cañones, y Hong Kong fue gradualmente ocupada por dicho país. Desde entonces y durante más de cien años, el pueblo chino ha llevado a cabo luchas indomables por la liberación e independencia nacional y el avance social. Hoy, la nación china ha dado un gran salto desde su posición de pie, haciéndose próspera y fuerte, y sus esfuerzos por realizar el gran rejuvenecimiento de la nación china han entrado en un proceso histórico irreversible. China se ha convertido en una fuerza importante para salvaguardar la paz mundial y promover el desarrollo común, y sus relaciones con el resto del mundo han experimentado enormes cambios.

Con la implementación de una serie de medidas efectivas, incluida la ley de seguridad nacional, el orden social de Hong Kong se ha restaurado, su desarrollo ha vuelto al camino correcto, y la ciudad ha abierto un nuevo capítulo de la mano de un buen gobierno. Hong Kong se está volviendo más estable y próspero con una mejor implementación del principio "un país con dos sistemas". Esta es la respuesta más fuerte a los políticos estadounidenses que calumnian la política de Beijing en Hong Kong.

Nadie puede impedir que Hong Kong recupere su glorioso pasado. El pueblo chino nunca permitirá que ninguna fuerza extranjera lo intimide, oprima o esclavice, y la causa de "un país con dos sistemas" nunca será obstaculizada o socavada por ninguna fuerza externa. Cualquiera que intente hacerlo se encontrará en curso de colisión con una Gran Muralla de acero forjada por más de 1.400 millones de chinos. La historia ha demostrado innumerables veces que la victoria final pertenecerá siempre al indomable pueblo chino.

07 de agosto de 2021
Comentario
BEIJING, 28 jul (Xinhua) -- Estados Unidos debe tratar a China en pie de igualdad, descartar su habitual acoso de China e interactuar con China con una mentalidad saludable y normal antes de impulsar las relaciones bilaterales y posiblemente regresar a la normalidad.
   Esta es una lección que Estados Unidos debe aprender de la reciente visita a China de la subsecretaria de Estado Wendy Sherman, durante la cual se entablaron conversaciones profundas y sinceras entre Sherman e importantes diplomáticos chinos, incluyendo al consejero de Estado y ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, y al viceministro de Relaciones Exteriores Xie Feng.
   Durante la reunión con Sherman, Wang destacó tres exigencias básicas que China considera cuestiones fundamentales y defiende con firmeza: Estados Unidos no debe desafiar, calumniar o siquiera intentar subvertir el camino y el sistema del socialismo con peculiaridades chinas; no debe intentar obstruir o interrumpir el proceso de desarrollo de China; y no debe vulnerar la soberanía estatal de China ni dañar la integridad territorial de China.
   Sin embargo, es poco realista resolver rápidamente las diferencias fundamentales entre los dos países.
   La causa de raíz del estancamiento y las dificultades que enfrentan las relaciones China-Estados Unidos es que algunos políticos de Estados Unidos ven a China a través de una visión distorsionada o que incluso tratan a China como un "enemigo imaginado".
   Además, dadas las diferencias entre China y Estados Unidos en ideología, cultura e historia, y considerando el ya rápidamente cambiante panorama mundial complicado por la pandemia de COVID-19, es difícil que las relaciones bilaterales mejoren de forma significativa por ahora.
   A diferencia de Estados Unidos, China ve las relaciones China-Estados Unidos en pie de igualdad y con una mentalidad positiva y abierta.
   China se desarrolla sin intención de desafiar o reemplazar a Estados Unidos. Como lo dijo el ministro de Relaciones Exteriores Wang Yi: "no tenemos interés en apostar por ganancias o pérdidas de la parte estadounidense. El desarrollo de China no se basa en la premisa del declive de Estados Unidos".
   Y China espera que Estados Unidos trate a China de la misma manera.
   Beijing ha intentado dirigir el rumbo de las relaciones China-Estados Unidos por el camino correcto. Ha realizado grandes esfuerzos para evitar que las relaciones bilaterales se deterioren aún más o se salgan de control.
   Ahora corresponde a Washington responder a las propuestas hechas por Beijing y mostrar su sinceridad con acciones concretas para enmendar los lazos bilaterales.
28 de julio de 2021
Comentario
BEIJING, 23 jul (Xinhua) -- En un momento en que la pandemia de COVID-19 se sigue cobrando un precio altísimo en todo el mundo, lo último que los países quieren hacer es politizar la búsqueda del origen del coronavirus.

 

Para investigar ese origen, se necesita demostrar apertura y dejarse guiar por la ciencia y los hechos. Estados Unidos está claramente fallando en ambos frentes.

China, el primer país del mundo en reportar casos confirmados del coronavirus SARS-CoV-2, causante de la COVID-19, invitó ya dos veces al país a los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para investigar el origen.

Esos expertos concluyeron en un informe en marzo que la teoría de la fuga de laboratorio era extremadamente improbable y recomendaron seguir investigando sobre los primeros casos a nivel global.

El trabajo de rastreo debería realizarse a continuación en Estados Unidos, el país con más contagios y muertes en la pandemia y cuya lucha contra el brote deja un cúmulo de preguntas sin responder.

La más misteriosa es si el cierre de la base de investigación bioquímica de Fort Detrick, donde se almacenan los virus más mortíferos y contagiosos del mundo, entre ellos el del ébola, la viruela y el SARS, tiene algún tipo de conexión con la pandemia y cuándo tuvo lugar la primera infección en EE. UU.

Estas dudas no salen de la nada. El laboratorio de Fort Detrick cerró de forma repentina en julio de 2019, coincidiendo con varios brotes sin explicar de una enfermedad respiratoria en algunas zonas del país norteamericano. La última evidencia muestra que las primeras infecciones en EE. UU. se pueden remontar a finales de diciembre de ese año.

Si Estados Unidos de verdad cree que puede ser tan abierto como China en este asunto, debería responder a esas preguntas ante la comunidad mundial con hechos basados en la ciencia y abrir sus puertas a la OMS.

Washington, sin embargo, está ignorando esa creciente preocupación global.

Lo más terrible es que, a finales de mayo, la Casa Blanca encomendó a los servicios de inteligencia del país la tarea de llegar, en 90 días, a una "conclusión definitiva" sobre el origen del coronavirus.

Es bastante extraño que el Gobierno estadounidense se dirija a sus servicios de inteligencia por una cuestión científica y que les dé tan poco tiempo para una investigación tan complicada. ¿Cuál es el motivo de esta decisión tan politizada? ¿Por qué tanta prisa?

En este momento en que los científicos deberían tener más voz en la búsqueda de la verdad sobre un tipo de pandemia que tiene lugar una vez cada siglo, es cada día más obvio que algunos científicos estadounidenses, entre ellos Anthony Fauci, se enfrentan a un aumento de la presión interna, incluso con amenazas de muerte, por decir la verdad.

En el último año y más, Estados Unidos ha defraudado al mundo por su enorme fracaso a la hora de liderar la lucha global contra la pandemia. En el camino para desvelar los secretos del virus, Washington debería detener de inmediato sus esfuerzos por politizar el rastreo del origen y comenzar a mostrar franqueza, objetividad y profesionalismo.

  
23 de julio de 2021
Comentario
Image Imagen de archivo del 13 de febrero de 2020 del Capitolio y una señal de "alto" en Washington D.C., Estados Unidos. (Xinhua/Liu Jie)
BEIJING, 14 jul (Xinhua) -- Procurando tener la sartén por el mango en Asia-Pacífico, Estados Unidos ha estado tratando de transformar el mar Meridional de China en un terreno de caza para sus propios intereses geopolíticos.
   Siendo una superpotencia tan temeraria, Estados Unidos ahora representa la amenaza más grave para la región. En los últimos días, la Administración estadounidense se ha vuelto a preparar para levantar nuevas olas en las aguas regionales.
   El domingo, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, aprovechó el llamado veredicto de un tribunal de arbitraje ilegal sobre el mar Meridional de China dictado hace cinco años y acusó a China de amenazar la libertad de navegación y violar el derecho internacional. Al día siguiente, un buque de guerra estadounidense entró ilegalmente en aguas chinas cerca de las islas Xisha, en dicha región.
   Washington, con el fin de exagerar la llamada "amenaza china" y perseguir la hegemonía en Asia-Pacífico, tiene toda una historia de hacer alarde de poderío en la región y señalar con el dedo acusador a Beijing con acusaciones infundadas.
   La amenaza a la libertad de navegación, para empezar, es pura ficción. Mientras que unos 100.000 barcos mercantes viajan en esta concurrida ruta de navegación al año, ni un solo barco ha informado de que su seguridad se haya visto amenazada en el mar Meridional de China.
   Bajo el pretexto de la libertad de navegación, Estados Unidos frecuentemente envía sus buques de guerra y portaaviones a las aguas regionales y ha realizado multitud de ejercicios militares. Una demostración de fuerza tan obvia está elevando las tensiones en Asia-Pacífico y socava la paz y la estabilidad en la zona.
   La decisión de Washington de remover viejas cenizas es aún más absurda esta vez.
   Tanto el fallo ilegal e inválido como el propio tribunal de arbitraje son una farsa política. El fallo viola la Carta de las Naciones Unidas y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS, siglas en inglés). De ninguna manera Beijing aceptará ni este fallo ni cualquier reclamo y acción basados en el mismo.
   El hecho de que Estados Unidos esté llamando a otros a seguir el derecho internacional mientras se niega a unirse a la UNCLOS es una ironía y un vivo reflejo de la hipocresía de Washington.
   Lo que China ha hecho en el mar Meridional de China se basa en fundamentos históricos y jurídicos convincentes.
   Mientras tanto, Beijing cree que las diferencias sobre los derechos territoriales marítimos deberían ser superadas por los países relacionados en la región a través de consultas.
   En los últimos meses, los países de la región, incluida China, han conseguido progresos positivos en las consultas sobre el Código de Conducta en el Mar Meridional de China, demostrando su compromiso compartido con el mantenimiento de la paz en su hogar común.
   Una vez establecido, el Código de Conducta puede proteger eficazmente los derechos legales de las partes relacionadas en la región de conformidad con el derecho internacional.
   El mar Meridional de China es una de las aguas más transitadas del mundo. Un flujo fluido del comercio mundial y cadenas de suministro globales resilientes dependen en gran medida de la paz y la estabilidad allí. Estados Unidos debe desempeñar un papel constructivo en la región y unirse a otros para convertir el mar Meridional de China en un mar de paz, cooperación y amistad. 
14 de julio de 2021
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BEIJING, 9 jul (Xinhua) -- El 9 de julio de 1971, el entonces asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos Henry Kissinger llegó a Beijing con una misión secreta, que ayudó a sentar las bases para la visita a China del entonces presidente estadounidense Richard Nixon y la eventual normalización de relaciones entre los dos países, distanciados desde hacía mucho tiempo.

 

Cuando los líderes chinos y estadounidenses optaron por romper las barreras y reabrir la puerta a los intercambios en el apogeo de la Guerra Fría, miraron más allá de su inmediatez y pensaron con una visión global.

En su libro "China", Kissinger, quien luego se desempeñó como secretario de Estado del país norteamericano, dijo que cuando China y Estados Unidos comenzaron a restablecer las relaciones, la contribución más significativa de los líderes de esa época fue su voluntad de ver más allá de los problemas inmediatos del día a día.

En la era de la Guerra Fría hubo consideraciones geopolíticas y estratégicas en el acercamiento de los lazos entre China y EE. UU., pero el desarrollo de las relaciones entre las dos partes también mostró que los dos países, con ideologías, culturas y sistemas políticos bastante diferentes, son capaces de convivir en paz y participar en una cooperación de beneficio mutuo, siempre que tengan la voluntad de actuar sobre los intereses compartidos de ambos países y sus pueblos.

Sin embargo, es preocupante ver que en los últimos años el pensamiento de Guerra Fría de suma cero ha comenzado a prevalecer en Washington y un grupo de políticos estadounidenses está envenenando las relaciones China-EE. UU.

La paranoia de Washington de pintar a China como una grave amenaza ya ha obstruido seriamente la cooperación de beneficio mutuo entre los dos países y ha dañado lo que muchos consideran la relación bilateral más importante del mundo.

Mientras tanto, las tensiones crecientes entre China y EE. UU. también son perjudiciales para la cooperación mundial tan necesaria para enfrentar una serie de desafíos mundiales.

A finales de abril, Kissinger advirtió en un foro que las tensiones con China son "el mayor problema para Estados Unidos, el mayor problema para el mundo", ya que existe la posibilidad de que se desarrolle "una especie de Guerra Fría" entre los dos pesos pesados.

Los líderes políticos en Washington deberían reconocer la tendencia de los tiempos, reunir el extraordinario coraje de sus predecesores y llevar adelante su sabiduría política y su previsión para trabajar con sus homólogos chinos y navegar las relaciones de los dos países a través de las actuales aguas turbulentas.

  
09 de julio de 2021
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Image Imagen de archivo del 15 de noviembre de 2018 del ex secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, pronunciando un discurso durante la Cena de Gala de 2018 del Comité Nacional de Relaciones entre Estados Unidos-China (NCUSCR, por sus siglas en inglés), en Nueva York, Estados Unidos. (Xinhua/Han Fang)
BEIJING, 24 jun (Xinhua) -- Bajo la dirección del centenario Partido Comunista de China (PCCh), la segunda economía más grande del mundo ha estado contribuyendo a la cooperación global y beneficiándose de ella.
   A pesar de un proteccionismo y de un sentimiento antiglobalización crecientes en todo el mundo, China ha prometido en repetidas ocasiones que nunca cerrará su puerta al mundo exterior. Y ha permanecido comprometida con la apertura y la cooperación internacional, a las cuales considera esenciales para el avance continuo tanto del propio país como de la humanidad en general. 
   Xi Jinping, secretario general del Comité Central del PCCh, enfatizó el compromiso del Partido de dirigir al pueblo chino para seguir inquebrantablemente el camino de la reforma y la apertura durante su recorrido de inspección por la provincia sureña china de Guangdong en octubre del año pasado.
   El partido político más grande del mundo con más de 91 millones de miembros está plenamente consciente de que la globalización y el multilateralismo son las tendencias irreversibles de la historia, y de que el aislamiento sólo conduce al retraso.
   La historia sirve de espejo. La reforma y apertura de China, la política estatal fundamental del país desde 1978, transformó un país golpeado por la pobreza en una economía vibrante, lo cual ha demostrado ser una de las historias de éxito más impresionantes del mundo en décadas.
   A través de su cooperación con el resto del mundo, China también se ha convertido en el motor principal del desarrollo global y en un ancla de estabilidad para la paz mundial. 
   En un mundo cada vez mejor conectado, los seres humanos se han visto afectados por amenazas comunes. De entre los problemas a los que el mundo se enfrenta, que van desde la recuperación económica posterior a la pandemia hasta el apremiante reto del cambio climático, ninguno puede ser resuelto por un solo país.
   Y esta es la razón por la cual el PCCh, un firme partidario del multilateralismo, ha estado abogando por la cooperación global. 
   El PCCh ha dado un paso más al proponer la construcción de una comunidad de destino de la humanidad, un concepto consagrado en la Constitución del Partido.
   El concepto, propuesto por Xi hace ocho años,  incorpora la idea de construir un mundo abierto, inclusivo, limpio y hermoso que goce de paz duradera, seguridad universal y prosperidad común.
   Bajo la dirección del PCCh, China está lista para unirse a otros países para abordar los problemas que la humanidad enfrenta.
   La evidencia más reciente del activo papel de China en la cooperación global se encuentra en la esfera de la salud pública. Hasta el 16 de junio, China había donado y exportado más de 350 millones de dosis de vacunas contra la COVID-19 a todo el planeta.
   El PCCh también está activamente involucrado en intercambios con partidos de todo el mundo para aprovechar su sabiduría. Los datos muestran que el PCCh tiene diversas formas de relación con más de 600 organizaciones y partidos políticos de más de 160 países y regiones.
   La aspiración y la misión originales del PCCh son buscar la felicidad del pueblo chino y la revitalización de la nación china. El Partido está muy consciente de que esta aspiración y misión sólo se pueden lograr en un ambiente de desarrollo pacífico y cooperación global. 
   Para el PCCh, los últimos 100 años constituyen el prólogo que dará paso a un nuevo capítulo de sus esfuerzos por encabezar la cooperación de ganar-ganar de China con el mundo.
24 de junio de 2021
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